El balance de la XII Bienal Internacional de Arquitectura BA09 permitirá recordarla como una de sus mejores ediciones en 24 años. El Centro Cultural Recoleta resultó un óptimo escenario para que la organización, el Centro de Arte y Comunicación –CAYC- y la empresa Pichon Riviere & Díaz Bobillo Consultores, pudieran montar una extensa muestra de 14 salas en dos niveles, donde más de 50.000 personas recorrieran durante diez días las exhibiciones de arquitectura y arte. El programa de conferencias magistrales contó con más de 50 oradores durante cuatro días, acompañados por cerca de 900 profesionales diarios. El auditorio estuvo colmado, especialmente en las conferencias de Angelo Bucci, Einard Jarmurd, Alberto Campo Baeza, César Pelli y Craig Dykers -Estudio Snohetta. Entre las revelaciones se destacaron Brandon Haw -socio de Foster & Partners-, Carlos Zapata y Bernardo Gómez Pimienta. La próxima Bienal ya tiene fecha, del 17 al 24 de septiembre de 2011. En la XII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires BA09, se encontraron y potenciaron al menos cinco variables clave que la hicieron vibrar como nunca: el espacio, el contenido expuesto, el nivel de los conferencistas, la respuesta del público y la organización. El escenario resultó insuperable, ya que el Centro Cultural Recoleta, dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, permitió cobijar en 14 de sus salas a la más extensa exposición que haya tenido la Bienal en sus 24 años, con muestras de arquitectura, diseño, urbanismo y arte, provenientes de una veintena de países, incluyendo también a los ganadores de los diez concursos CAYC. Por primera vez, se desarrolló un programa audiovisual en el microcine, que aportó al enriquecimiento de los modos narrativos y de representación de la arquitectura. La XII Bienal de Arquitectura BA09 se reencontró con un ámbito ideal para albergarla, como ya lo había hecho en otros años, donde no sólo ayudó la configuración espacial de los claustros -remodelados en la década del ochenta por Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis Benedit- sino la conexión artística que fue especialmente destacada por su director, Claudio Massetti, cuando en la apertura había dicho: “Bienvenido este feliz encuentro entre arquitectura y arte”. Una de las decisiones acertadas fue la de generar un contrapunto entre los paneles de arquitectura y las obras de arte, ubicadas en el centro de los espacios. Así pudieron verse planos y maquetas conviviendo con un intrigante Gliptodonte, escultura por la cual Clorindo Testa recibió el primer premio del Comité Internacional de Críticos de Arquitectura -CICA- en la categoría Arte y Esculturas. También fueron destacados los trabajos de Martín Blasco y Pablo Dompé, habiendo participado otros artistas reconocidos como Marta Minujín y Luis Wells. Cabe destacar también la intervención del muralista urbano Alfredo Segatori, quien intervino con aerosol aplicado a mano, las paredes del Patio de los Tilos del CCR, en vivo durante esos días, técnica que permite incursionar en espacios urbanos como medianeras. Fueron distinguidas además durante la Bienal Ba09 algunas presentaciones multimedia, como la del Estudio Grimberg/Duek/Iglesias, que contó con la producción de Luis Campos y la de Marcelo Joulia, de Francia. Dentro de las muestras colectivas, provenientes de una decena de países del mundo, el premio fue para “Arquitectura Rusa Actual”, de la Sociedad de Arquitectos Rusos, que reunió a los más importantes ganadores de concursos de los últimos dos años, curada por Yaroslav Usov, y entre sus obras se exhibieron las de los arquitectos Andrey Bokov –conferencista de la Bienal-. Algunos de los concursos CAYC tuvieron un montaje especialmente esmerado, como el Premio Nikon/CAYC a la Fotografía de Arquitectura y el Premio CEDU/CAYC al Diseño de una Escuela Rural. Además estuvieron expuestos trabajos de conferencistas, como el de Einar Jarmurd, que ganó el Premio CICA de Arquitectura Internacional por una escuela en Oslo, mientras que el Primer Premio a la Arquitectura Argentina fue para el Estudio Hampton/Rivoira, por el Edificio Voliere. |